
The end. Las famosas letras anuncian el final de la película.
Claire, con lágrimas en los ojos por la emoción, abraza a su novio Egill en el sofá.
- Que película tan romántica, por favor- dice ella sorbiéndose los mocos con gran estruendo.
Egill la besa tiernamente y delicadamente en los labios. Toma su cara entre las manos y la mira fijamente a los ojos.
- Te quiero…
Se funden en un largo y cálido beso. Las respiraciones se aceleran y las manos comienzan a palpar partes del cuerpo escondidas por la ropa. El vello de Claire se eriza ante la noche de sexo maravilloso que ahora empieza… Hacer el amor con Egill es siempre fascinante, y ella, como mujer actual y cosmopolita que es, se considera un poco guarrilla, y orgullosa de serlo. Y él no le va a la zaga. Umm, sexo... Pero en ese momento, como empujada por un resorte invisible, Claire pregunta:
- ¿Tú moririas por mí?
- ¿Cómo dices?- Egill sigue jugando entre los pechos de Claire.
- ¿Qué si morirías por mi? Como en la película… Ya sabes…
Egill se incorpora. La observa durante un momento que parece una eternidad y por fin, con una gran sonrisa dice:
- Por supuesto que no… Jaja. Nooo. Aún tengo muchas cosas que vivir y que ver… y además, no es lógico, eso sólo pasa en las películas. Jajaja.
Y dicho esto, Egill se sumerge de nuevo en el fascinante mundo de las protuberancias mamarias.
A Claire se le ha hecho un cuajo en el estómago. No se puede creer lo que acaba de pasar. Primero porque no tiene ni puñetera idea de por qué ha tenido que soltar esa pregunta. Y segundo, porque no se puede creer, NO-SE-PUEDE-CREER lo que acaba de oír… ha sido como un cubo de agua fría con muuuchos trocitos minúsculos de hielo, echado a su cara desde el glaciar de Vatnajökull, y con mucha mala leche además…
Claire es española, aunque de madre inglesa. Criada en Málaga, 30 años, se podría decir que resultona fisicamente, y trotamundos empedernida. Llegó a Islandia de vacaciones para un par de semanas, hace 9 meses, pero conoció a Egill y decidió quedarse, enamorada del país y de su nuevo chico.
¿Lo que le gusta de él? su físico, por ejemplo; Egill es uno de los pocos islandeses guapos de verdad que se pueden ver por las calles de Reykiavik, llenas de blancuchos fofos e inberbes. También le fascina lo maduro que es para su edad, 23 años, sobre todo comparado con los que ella llama “los taraditos españoles”, que a los 30 siguen pegados a las faldas de su madre. Ah, sí, y le encanta lo bien que le hace sentir después de otras relaciones más bien sosas o sino dañinas.
Lo que no le gusta… pues precisamente su sinceridad desmesurada, su paso por la vida con total y absoluta despreocupación, como si se tomara la existencia a broma, y sobretodo lo independiente que resulta a veces, lo que le hace sentirse muy insegura. Como ahora…
- Egill… Egill… ¡Egill, deja mis tetas en paz, joder¡
Egill se incorpora y la mira como quien mira a un ser llegado de otra galaxia… Bueno, de hecho, él siempre ha sostenido la teoría de que las mujeres vienen del planeta Vagina… Un planeta regido por las fases de la luna, las hormonas y las menstruaciones...
Claire, con lágrimas en los ojos por la emoción, abraza a su novio Egill en el sofá.
- Que película tan romántica, por favor- dice ella sorbiéndose los mocos con gran estruendo.
Egill la besa tiernamente y delicadamente en los labios. Toma su cara entre las manos y la mira fijamente a los ojos.
- Te quiero…
Se funden en un largo y cálido beso. Las respiraciones se aceleran y las manos comienzan a palpar partes del cuerpo escondidas por la ropa. El vello de Claire se eriza ante la noche de sexo maravilloso que ahora empieza… Hacer el amor con Egill es siempre fascinante, y ella, como mujer actual y cosmopolita que es, se considera un poco guarrilla, y orgullosa de serlo. Y él no le va a la zaga. Umm, sexo... Pero en ese momento, como empujada por un resorte invisible, Claire pregunta:
- ¿Tú moririas por mí?
- ¿Cómo dices?- Egill sigue jugando entre los pechos de Claire.
- ¿Qué si morirías por mi? Como en la película… Ya sabes…
Egill se incorpora. La observa durante un momento que parece una eternidad y por fin, con una gran sonrisa dice:
- Por supuesto que no… Jaja. Nooo. Aún tengo muchas cosas que vivir y que ver… y además, no es lógico, eso sólo pasa en las películas. Jajaja.
Y dicho esto, Egill se sumerge de nuevo en el fascinante mundo de las protuberancias mamarias.
A Claire se le ha hecho un cuajo en el estómago. No se puede creer lo que acaba de pasar. Primero porque no tiene ni puñetera idea de por qué ha tenido que soltar esa pregunta. Y segundo, porque no se puede creer, NO-SE-PUEDE-CREER lo que acaba de oír… ha sido como un cubo de agua fría con muuuchos trocitos minúsculos de hielo, echado a su cara desde el glaciar de Vatnajökull, y con mucha mala leche además…
Claire es española, aunque de madre inglesa. Criada en Málaga, 30 años, se podría decir que resultona fisicamente, y trotamundos empedernida. Llegó a Islandia de vacaciones para un par de semanas, hace 9 meses, pero conoció a Egill y decidió quedarse, enamorada del país y de su nuevo chico.
¿Lo que le gusta de él? su físico, por ejemplo; Egill es uno de los pocos islandeses guapos de verdad que se pueden ver por las calles de Reykiavik, llenas de blancuchos fofos e inberbes. También le fascina lo maduro que es para su edad, 23 años, sobre todo comparado con los que ella llama “los taraditos españoles”, que a los 30 siguen pegados a las faldas de su madre. Ah, sí, y le encanta lo bien que le hace sentir después de otras relaciones más bien sosas o sino dañinas.
Lo que no le gusta… pues precisamente su sinceridad desmesurada, su paso por la vida con total y absoluta despreocupación, como si se tomara la existencia a broma, y sobretodo lo independiente que resulta a veces, lo que le hace sentirse muy insegura. Como ahora…
- Egill… Egill… ¡Egill, deja mis tetas en paz, joder¡
Egill se incorpora y la mira como quien mira a un ser llegado de otra galaxia… Bueno, de hecho, él siempre ha sostenido la teoría de que las mujeres vienen del planeta Vagina… Un planeta regido por las fases de la luna, las hormonas y las menstruaciones...
- ¿Qué pasa? ¿Pero no estábamos en el momento de "yo te hago cosas, tu me haces cosas y lo dejamos todo lleno de amor"?- y sonríe con todo el encanto que su maravillosa cara es capaz de dar. Pero a Claire parece que se le ha podrido un tampón dentro, porque su rostro es todo un poema…
- ¿Cómo que no morirías por mí? Bueno, a ver, no se… llevamos solo 7 meses, pero tu me quieres… ¿no?, y si me quieres tendrías que morir por mí...
Egill suspira. Le fascinan las chicas, sobretodo las latinas, pero nunca las podrá entender, y a las que menos, cómo no, es precisamente a ellas, a las latinas, tan volubles, tan inseguras y acomplejadas por su educación católica… pero Claire es una mezcla de lo más interesante, aunque en ocasiones el lado hispano venza al sajón… como ahora.
- A ver, Claire, soy joven y tengo muchísimas cosas que hacer todavía, muchas cosas por vivir, muchos lugares a los que viajar… Quiero trabajar en lugares diferentes, quiero colocarme con drogas como nunca lo he hecho, quiero ver a mis sobrinos crecer… y no voy a morir por una persona, y sobretodo por una estúpida idea sacada de una película sensiblera. Y sí, llevamos solo 9 meses. Te quiero, y te quiero mucho, me encantas. Y supongo que cuando llevemos 5 años juntos, entonces si que querré morir por ti. ¿Pero ahora? No, definitivamente no.
Claire no tiene puede respirar. Todo su mundo se acaba de romper… el chico al que quiere, por el que ha dejado una vida confortable en España y que era el centro de su universo no moriría por ella… ¿Cómo se atreve? Se va a enterar de lo que vale una chica…
- Joder, es que tú, como todos los islandeses, te tomas la vida como si fuera una broma, un jijijaja continuo. Al menos podrías habértelo pensado un poco, ¿no? Desde luego, parece que no tenéis sangre en las venas… un español me habría dicho que si, aunque fuera mentira.
No puede más… Claire tiene la cara enrojecida del enfado, y su cuerpo es una oda al lenguaje corporal negativo: brazos cruzados, ceño fruncido, y mirada inyectada en sangre…
- Se que soy mayor que tú, que he visto y hecho mucha cosas en la vida, buenas y malas, sobretodo malas. Y que a veces, y precisamente por eso, no aprecio el vivir demasiado. Así que admito que no le damos el mismo valor. Pero ahora estoy contigo, y mi vida eres tú y si me hacen la pregunta de si moriría por la persona que quiero ¡diría que sí, joder¡
Egill sonríe. Se levanta del sofá y con toda la tranquilidad del mundo va hacia la nevera. Claire le mira con asombro. La ha dejado con la palabra en la boca. Egill sirve un vaso de Coca-Cola para él, y uno de Cola-Cola Light para ella. Vuelve al sofá dejando los vasos en la mesa.
- Claire, la vida hay que tomársela como una broma porque lo es. La vida hay que tomársela deprisa porque sino se le va el gas… como a la Coca-Cola. Y la vida tiene que ser real, sin mentiras, no como tu Cola Light, que es solo un reflejo distorsionado e idealizado de la realidad. Como la película que hemos visto. ¿Estás segura que morirías por mí en la vida real? Mejor piensa en vivir por mí. Pero disfrutando cada momento, con todo el gas y el azúcar que te hace eructar y engordar, pero que sabe taaaan bien. Los españoles os tomáis todo a pecho, tomando partido por un lado o por otro, discutiendo, peleando, mintiendo, tan negativos… y mientras, se os escapan las burbujas, la chispa… así que ahora te hago yo la pregunta al modo islandés ¿Tú vivirías por mí?
Claire le mira fijamente sin un amago de expresión ni emoción que se refleje en sus ojos. Contempla los dos vasos de Coca-Cola… Alarga la mano hacia ellos… y se queda pensando… pasa un minuto. Y por fin...
- Sí, viviría por ti, pero y una mierda si te crees que me voy a meter 180 calorías en el cuerpo así como así… y vivan las películas románticas- Se bebe el vaso de Cola Light de un trago y acto seguido lanza un tremendo eructo cavernoso.
- ¿Cómo que no morirías por mí? Bueno, a ver, no se… llevamos solo 7 meses, pero tu me quieres… ¿no?, y si me quieres tendrías que morir por mí...
Egill suspira. Le fascinan las chicas, sobretodo las latinas, pero nunca las podrá entender, y a las que menos, cómo no, es precisamente a ellas, a las latinas, tan volubles, tan inseguras y acomplejadas por su educación católica… pero Claire es una mezcla de lo más interesante, aunque en ocasiones el lado hispano venza al sajón… como ahora.
- A ver, Claire, soy joven y tengo muchísimas cosas que hacer todavía, muchas cosas por vivir, muchos lugares a los que viajar… Quiero trabajar en lugares diferentes, quiero colocarme con drogas como nunca lo he hecho, quiero ver a mis sobrinos crecer… y no voy a morir por una persona, y sobretodo por una estúpida idea sacada de una película sensiblera. Y sí, llevamos solo 9 meses. Te quiero, y te quiero mucho, me encantas. Y supongo que cuando llevemos 5 años juntos, entonces si que querré morir por ti. ¿Pero ahora? No, definitivamente no.
Claire no tiene puede respirar. Todo su mundo se acaba de romper… el chico al que quiere, por el que ha dejado una vida confortable en España y que era el centro de su universo no moriría por ella… ¿Cómo se atreve? Se va a enterar de lo que vale una chica…
- Joder, es que tú, como todos los islandeses, te tomas la vida como si fuera una broma, un jijijaja continuo. Al menos podrías habértelo pensado un poco, ¿no? Desde luego, parece que no tenéis sangre en las venas… un español me habría dicho que si, aunque fuera mentira.
No puede más… Claire tiene la cara enrojecida del enfado, y su cuerpo es una oda al lenguaje corporal negativo: brazos cruzados, ceño fruncido, y mirada inyectada en sangre…
- Se que soy mayor que tú, que he visto y hecho mucha cosas en la vida, buenas y malas, sobretodo malas. Y que a veces, y precisamente por eso, no aprecio el vivir demasiado. Así que admito que no le damos el mismo valor. Pero ahora estoy contigo, y mi vida eres tú y si me hacen la pregunta de si moriría por la persona que quiero ¡diría que sí, joder¡
Egill sonríe. Se levanta del sofá y con toda la tranquilidad del mundo va hacia la nevera. Claire le mira con asombro. La ha dejado con la palabra en la boca. Egill sirve un vaso de Coca-Cola para él, y uno de Cola-Cola Light para ella. Vuelve al sofá dejando los vasos en la mesa.
- Claire, la vida hay que tomársela como una broma porque lo es. La vida hay que tomársela deprisa porque sino se le va el gas… como a la Coca-Cola. Y la vida tiene que ser real, sin mentiras, no como tu Cola Light, que es solo un reflejo distorsionado e idealizado de la realidad. Como la película que hemos visto. ¿Estás segura que morirías por mí en la vida real? Mejor piensa en vivir por mí. Pero disfrutando cada momento, con todo el gas y el azúcar que te hace eructar y engordar, pero que sabe taaaan bien. Los españoles os tomáis todo a pecho, tomando partido por un lado o por otro, discutiendo, peleando, mintiendo, tan negativos… y mientras, se os escapan las burbujas, la chispa… así que ahora te hago yo la pregunta al modo islandés ¿Tú vivirías por mí?
Claire le mira fijamente sin un amago de expresión ni emoción que se refleje en sus ojos. Contempla los dos vasos de Coca-Cola… Alarga la mano hacia ellos… y se queda pensando… pasa un minuto. Y por fin...
- Sí, viviría por ti, pero y una mierda si te crees que me voy a meter 180 calorías en el cuerpo así como así… y vivan las películas románticas- Se bebe el vaso de Cola Light de un trago y acto seguido lanza un tremendo eructo cavernoso.
- ¿Ves?, yo también se disfrutar de la vida… ¡A nuestra manera... a la manera de las chicas¡
- Del planeta Vagina…- Susurra Egill en islandés.
- ¿Qué has dicho?
- Que te quiero… en islandés, claro…
- Del planeta Vagina…- Susurra Egill en islandés.
- ¿Qué has dicho?
- Que te quiero… en islandés, claro…
7 comments:
jajaja me ah gustado mucho. Esta muy bien Monneypenny.
un beso
Definitivamnte el Icelandmiento te inspira ;) Genial conejito!
Un beso.
Un crack.
Me ha gustado mucho eso de "y ella, como mujer actual y cosmopolita que es, se considera un poco guarrilla, y orgullosa de serlo"
Si no fuera porque te conozco, me haría ilusión decir a la gente que conozco al que escribe estas cosas.
Me ha chocado eso de que los islandeses viven la vida y los españoles se dedican a enfadarse, porque los estereotipos dicen todo lo contrario. Pero vamos, son eso, estereotipos. Es como decir que los taxistas son unos guarros, fachas y pesados.
Bueno, voy a buscar otro ejemplo mientras sigo aplaudiendo con las orejas por lo bien que lo he pasado leyéndote.
Ánimo nen.
NENE, QUE ESTAS EN ISLANDIA? SI ESO SE HUNDE... YO TAMBIEN TENGO BLOG.
Hoola Monneypenny! Me encanta lo que escribes...que suerte poderte expresar asi!! y que suerte poder leerte..Te echamos de menus por estos lares
que bestia el encadenamiento de emociones y burbujas de coca-cola.
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